DE LA TIERRA A LOS ASTROS EN ALAS DE DIOS
Luis Conte Agüero
Morir y revivir. Creer y crecer. Dormía y dormitaba en el lecho cuando de pronto, inesperada, sorpresivamente, por vez primera, experimenté un inundarme sin aguas, un ahogo en sombras. No podía levantarme ni abrir los ojos que se cerraban en muerte. Como llegado el final, sin voz ni grito grité: ‘Mamá, Papá; Mamá, Papá’.
Probablemente este mismo grito íntimo rompió el sopor y el letargo. Algún segundo después se abrieron mis ojos a la sensación de revivir y recuperar la luz y la conciencia. “Mamá, Papá” decretó en instantes de miedo un regreso entrañable al huevo y la raíz. Somos uno y no dejamos de serlo, aunque nos creamos yo independiente y único. Tras esta experiencia personal veo que el cordón umbilical permanece después de cortarse y que en la reproducción salimos y nos quedamos.
Creciendo creemos alcanzar identidad, personalidad individual y propia; sin embargo, latente, latiente, subyacente, hete aquí este desgarrado Mamá-Papá que se hizo patente en segundos temidos y tenidos por finales.
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