
“Año Nuevo, Vida Nueva”
Gerardo Z. Morillo
Dr.Morillo1@yahoo.com
Cell: (407) 227-4084
La Gerencia de la Vida constituye la clave del éxito, la felicidad y prosperidad. Recordemos que cada quien es el arquitecto de su propia vida. Ciertamente, la vida es algo que debemos planificar inteligentemente; aprender a organizarla mejor; dirigir nuestras actividades diarias con mayor iniciativa, constancia y optimismo; y de ejercer un eficiente control y seguimiento a nuestros logros. Vivir por vivir es triste. De hecho, la vida resulta muy aburrida cuando no tenemos nuestros objetivos claros. Es como navegar un barco a la deriva, el cual nunca va a tener control sobre su destino y sobrevivencia.
Las festividades de fin de año, nos brindan siempre la oportunidad de revisar los resultados obtenidos durante el año que culmina, a fin de replantearnos nuevos retos y metas para el ano entrante. Por ello, seamos reflexivos y aprendamos a gerenciar nuestra vida con propósitos firmes, medibles y realistas. Reafirmemos nuestra fé por lo divíno y hagamos votos por mantener los preceptos de nuestros valores. Tratemos de dejar atrás el pasado para poder vivir plenamente el presente y sentirnos mas optimístas por un futuro mejor.
Celebremos con alegría la llegada de un nuevo año, y sobretodo cuestionemos nuestras debilidades para poder hacer un mejor uso de nuestras fortalezas, y asi poder seguir adelante. Por lo contrario, cuando nos mantenemos en una onda negativa, nunca vemos las buenas oportunidades que nos brinda la vida. Esto mismo ocurre cuando somos empresarios egoistas, quienes solamente se centran en obtener logros materiales, olvidandose de los aspectos humanos de las organizaciones. Recordemos que las organizaciones, como las personas, tienen su ciclo de vida: nacen, crecen, y si no se renuevan y se adaptan al entorno, corren el peligro de desaparecer. Sin embargo, el ser humano vive con la realidad de que lo único seguro que tiene al nacer es la muerte. De allí, la importancia de vivir con la esperanza de dejar un legado valioso para la humanidad. Lo bueno es, que nunca es tarde para empezar una nueva forma de vivir, y sobretodo de tratar de hacerlo de una forma holística. Es decir, contemplando nuestro ser como parte del todo, conviviendo en paz y armonía con nuestros semejantes, y evitando de trabajar solamente por logros materiales. No nos olvidemos que somos seres espirituales que estamos de paso por esta vida. Tomemos control de nuestro destino y disfrutemos cada instante y las oportunidades que tengamos para mejorar lo presente. Gerenciar nuestra vida no es algo fácil, pero no existe nada más importante que tomar responsabilidad por nuestros actos y luchar por lograr lo que nos proponemos. Y si el éxito llega a tí, no te olvides de celebrar tus victorias, pero hazlo con humildad. Al final, no estamos engañando a nadie. Somos simplemente lo que creemos que somos. Empieza tu nuevo rumbo con el pie derecho, y manten tu mirada y energía en lo que deseas lograr. Recuerda que al nacer, ya te convertistes en un triunfador. Mantén esa actitud de triunfador y el mundo sera tuyo. Todo cambio implica un esfuerzo, y si trabajas con alegría y honestidad, verás tus frutos en un futuro cercano. Tal como dijo el filósofo Marco Aurelio: ‘Aunque digan o hagan lo que quieran, es preciso que yo sea un hombre de bien; lo mismo que el oro, la esmeralda o la púrpura, digan o hagan lo que quieran los hombres, tendrán su brillo propio”. Asi que no te des por vencido, y recuerda que Dios siempre va a guiar tus pasos hacia tu autorrealización. El Señor es, y siempre será, tu mejor amigo.
Artículo de opinión a ser publicado en “El Venezolano de Orlando” , Diciembre 29 de 2008 a Enero 11 de 2009.
Gerardo Z. Morillo
Dr.Morillo1@yahoo.com
Cell: (407) 227-4084
La Gerencia de la Vida constituye la clave del éxito, la felicidad y prosperidad. Recordemos que cada quien es el arquitecto de su propia vida. Ciertamente, la vida es algo que debemos planificar inteligentemente; aprender a organizarla mejor; dirigir nuestras actividades diarias con mayor iniciativa, constancia y optimismo; y de ejercer un eficiente control y seguimiento a nuestros logros. Vivir por vivir es triste. De hecho, la vida resulta muy aburrida cuando no tenemos nuestros objetivos claros. Es como navegar un barco a la deriva, el cual nunca va a tener control sobre su destino y sobrevivencia.
Las festividades de fin de año, nos brindan siempre la oportunidad de revisar los resultados obtenidos durante el año que culmina, a fin de replantearnos nuevos retos y metas para el ano entrante. Por ello, seamos reflexivos y aprendamos a gerenciar nuestra vida con propósitos firmes, medibles y realistas. Reafirmemos nuestra fé por lo divíno y hagamos votos por mantener los preceptos de nuestros valores. Tratemos de dejar atrás el pasado para poder vivir plenamente el presente y sentirnos mas optimístas por un futuro mejor.
Celebremos con alegría la llegada de un nuevo año, y sobretodo cuestionemos nuestras debilidades para poder hacer un mejor uso de nuestras fortalezas, y asi poder seguir adelante. Por lo contrario, cuando nos mantenemos en una onda negativa, nunca vemos las buenas oportunidades que nos brinda la vida. Esto mismo ocurre cuando somos empresarios egoistas, quienes solamente se centran en obtener logros materiales, olvidandose de los aspectos humanos de las organizaciones. Recordemos que las organizaciones, como las personas, tienen su ciclo de vida: nacen, crecen, y si no se renuevan y se adaptan al entorno, corren el peligro de desaparecer. Sin embargo, el ser humano vive con la realidad de que lo único seguro que tiene al nacer es la muerte. De allí, la importancia de vivir con la esperanza de dejar un legado valioso para la humanidad. Lo bueno es, que nunca es tarde para empezar una nueva forma de vivir, y sobretodo de tratar de hacerlo de una forma holística. Es decir, contemplando nuestro ser como parte del todo, conviviendo en paz y armonía con nuestros semejantes, y evitando de trabajar solamente por logros materiales. No nos olvidemos que somos seres espirituales que estamos de paso por esta vida. Tomemos control de nuestro destino y disfrutemos cada instante y las oportunidades que tengamos para mejorar lo presente. Gerenciar nuestra vida no es algo fácil, pero no existe nada más importante que tomar responsabilidad por nuestros actos y luchar por lograr lo que nos proponemos. Y si el éxito llega a tí, no te olvides de celebrar tus victorias, pero hazlo con humildad. Al final, no estamos engañando a nadie. Somos simplemente lo que creemos que somos. Empieza tu nuevo rumbo con el pie derecho, y manten tu mirada y energía en lo que deseas lograr. Recuerda que al nacer, ya te convertistes en un triunfador. Mantén esa actitud de triunfador y el mundo sera tuyo. Todo cambio implica un esfuerzo, y si trabajas con alegría y honestidad, verás tus frutos en un futuro cercano. Tal como dijo el filósofo Marco Aurelio: ‘Aunque digan o hagan lo que quieran, es preciso que yo sea un hombre de bien; lo mismo que el oro, la esmeralda o la púrpura, digan o hagan lo que quieran los hombres, tendrán su brillo propio”. Asi que no te des por vencido, y recuerda que Dios siempre va a guiar tus pasos hacia tu autorrealización. El Señor es, y siempre será, tu mejor amigo.
Artículo de opinión a ser publicado en “El Venezolano de Orlando” , Diciembre 29 de 2008 a Enero 11 de 2009.