
GARCIA LINERA Y RODRIGUEZ ARAQUE:
LOS TITIRITEROS DE CASTRO
El déspota cubano Fidel Castro no puede ejercer, como es obvio, su dominio sobre Bolivia y Venezuela directamente. No sólo por razones de su actual padecimiento terminal, sino también porque, a pesar de lo que pregonan sus acólitos, el tipo ni es mago ni tiene el don de la ubicuidad.
La estrategia jurásica e intervencionista de Fidel, la teledirige a través de dos personajes muy inefables. Uno siniestro y figurador, el boliviano Alvaro García Linera, el otro circunspecto y temible, el venezolano Alí Rodríguez Araque.
Agentes de Fidel Castro y el comunismo cubano desde hace varias décadas, García Linera y Rodríguez Araque han sido utilizados por el viejo caudillo como titiriteros, para a través de ellos manipular a dos tipos tan vanidosos como incompetentes: Evo Morales y Hugo Chávez.
García Linera es uno de esos seudo intelectuales izquierdistas, dogmáticos e intolerantes en su abrazo del marxismo, con un historial de acciones terroristas e intrigas políticas realmente bochornoso.
Como baluarte del grupo guerrillero Tupac Katan, se le conoció por los asaltos a remesas de empresas privadas, incluso una dirigida a la universidad de Cochabamba (a la cual le arrebató más de 600 mil dólares); por el uso de identidades falsas y falsificación de documentos; por sus ataques armados a barrios populares, instalaciones eléctricas y petroleras y hasta la residencia de un rector universitario; y por ser responsable directo del asesinato de por los menos dos campesinos: Sévero Caiza y Mayta Mamani.
García Linera en el período de la Democracia logró mimetizarse en la lucha popular, estimular y controlar los arrebatos subversivos de Evo Morales, para trocarse en Vicepresidente de Bolivia y, desde esa posición, marionetizar a Morales, aprovechándose de que este, que sólo entiende de agitación y motines, no tiene ni idea de lo que significa gobernar un país.
En lo que atañe a Alí Rodríguez Araque, ya se sabe que desde hace unos treinta años él es un miembro clandestino del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Tuvo su pasantía, sin mucho renombre pero bastante protagonismo, por la guerrilla venezolana de los años 60 del pasado siglo, financiada y armada por Castro. Siempre fue un hombre de mando pero bajo perfil.
En el tiempo de la Democracia civil se refugió en un partido de izquierda veleidoso con el golpismo, La Causa R, y por esa vía hizo contacto con el conspirador Hugo Chávez. Con el tiempo lo llevó a conocer a su jefe Fidel Castro, quien con su carisma y verborrea cautivó al teniente coronel golpista, y desde entonces lo convirtió en su mozo de espadas.
En los gobiernos de Chávez Rodríguez Araque ha sido una figura silenciosa pero clave. Como ministro de Energía y Minas, presidente de PDVSA, embajador en Cuba y ministro de Finanzas, ha sido el asesor y titiritero de ese Chávez, como Evo bueno para la virulencia y la agresión, pero atolondrado para la ciencia del gobierno.
La inversión de valores que conlleva la presencia de estos dos personajes en gobiernos de naciones estimables de nuestro continente, la expresó con su cinismo habitual el propio García Linera: “Los terroristas de ayer son los héroes de hoy”.
jalexisortiz@hotmail.com
LOS TITIRITEROS DE CASTRO
El déspota cubano Fidel Castro no puede ejercer, como es obvio, su dominio sobre Bolivia y Venezuela directamente. No sólo por razones de su actual padecimiento terminal, sino también porque, a pesar de lo que pregonan sus acólitos, el tipo ni es mago ni tiene el don de la ubicuidad.
La estrategia jurásica e intervencionista de Fidel, la teledirige a través de dos personajes muy inefables. Uno siniestro y figurador, el boliviano Alvaro García Linera, el otro circunspecto y temible, el venezolano Alí Rodríguez Araque.
Agentes de Fidel Castro y el comunismo cubano desde hace varias décadas, García Linera y Rodríguez Araque han sido utilizados por el viejo caudillo como titiriteros, para a través de ellos manipular a dos tipos tan vanidosos como incompetentes: Evo Morales y Hugo Chávez.
García Linera es uno de esos seudo intelectuales izquierdistas, dogmáticos e intolerantes en su abrazo del marxismo, con un historial de acciones terroristas e intrigas políticas realmente bochornoso.
Como baluarte del grupo guerrillero Tupac Katan, se le conoció por los asaltos a remesas de empresas privadas, incluso una dirigida a la universidad de Cochabamba (a la cual le arrebató más de 600 mil dólares); por el uso de identidades falsas y falsificación de documentos; por sus ataques armados a barrios populares, instalaciones eléctricas y petroleras y hasta la residencia de un rector universitario; y por ser responsable directo del asesinato de por los menos dos campesinos: Sévero Caiza y Mayta Mamani.
García Linera en el período de la Democracia logró mimetizarse en la lucha popular, estimular y controlar los arrebatos subversivos de Evo Morales, para trocarse en Vicepresidente de Bolivia y, desde esa posición, marionetizar a Morales, aprovechándose de que este, que sólo entiende de agitación y motines, no tiene ni idea de lo que significa gobernar un país.
En lo que atañe a Alí Rodríguez Araque, ya se sabe que desde hace unos treinta años él es un miembro clandestino del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Tuvo su pasantía, sin mucho renombre pero bastante protagonismo, por la guerrilla venezolana de los años 60 del pasado siglo, financiada y armada por Castro. Siempre fue un hombre de mando pero bajo perfil.
En el tiempo de la Democracia civil se refugió en un partido de izquierda veleidoso con el golpismo, La Causa R, y por esa vía hizo contacto con el conspirador Hugo Chávez. Con el tiempo lo llevó a conocer a su jefe Fidel Castro, quien con su carisma y verborrea cautivó al teniente coronel golpista, y desde entonces lo convirtió en su mozo de espadas.
En los gobiernos de Chávez Rodríguez Araque ha sido una figura silenciosa pero clave. Como ministro de Energía y Minas, presidente de PDVSA, embajador en Cuba y ministro de Finanzas, ha sido el asesor y titiritero de ese Chávez, como Evo bueno para la virulencia y la agresión, pero atolondrado para la ciencia del gobierno.
La inversión de valores que conlleva la presencia de estos dos personajes en gobiernos de naciones estimables de nuestro continente, la expresó con su cinismo habitual el propio García Linera: “Los terroristas de ayer son los héroes de hoy”.
jalexisortiz@hotmail.com