
CUATRO JINETAS DEL APOCALIPSIS VENEZOLANO
Por Alexis Ortiz.
Asì como eran cuatro los tres mosqueteros de Alejandro Dumas, son cinco las cuatro jinetas del Apocalipsis venezolano:
Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral; Luisa Ortega Dìaz, Fiscal General de la Repùblica; Gabriela Ramìrez Pèrez, titular de la Defensorìa del Pueblo; Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia; y, Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional.
Cualquiera podìa esperar que la condiciòn femenina de estas encumbradas burócratas del chavismo, las harìa màs compasivas, respetuosas de la institucionalidad y de los derechos humanos. Pero no, las jinetas han demostrado tanta o màs obsecuencia con Chàvez, el caudillo que las manda, y tanto desapego a la legalidad, como sus antecesores masculinos:
Jorge Rodríguez (pluriperito en fraudes electorales), Isaìas Rodríguez (campeòn mundial del rastacuerismo jurìdico), Germàn Mundaraìn (abogadito complaciente con el Jefe Màximo), Omar Mora tambièn conocido como “Morronga” (picapleitos sin más credencial que la obediencia al caudillo) y William Lara (un delicado adulante).
Los mèritos de estas mujeres para llegar a sus puestos, son màs que inexistentes. Tibisay Lucena, no pasaba de ser una funcionaria dócil y dispuesta a avalar fraudes; Luisa Ortega Dìaz, se ganò el favor del caudillo cuando se ocupò personalmente de tejer los expedientes falsos contra los comisarios, Simonovis, Vivas y Forero; la Ramírez Pèrez, no pasaba de ser una anodina recadera de su antecesor; la Morales, està allì porque no se atreve a llevarle la contraria al Jefe Màximo; y la Flores, porque es un còmodo instrumento del caudillo para cualquier agresión a los adversarios.
Las jinetas del apocalipsis venezolano, precisamente porque su funciòn es la de espada flamìgera del Amo, se han convertido en las màs ruidosas voces de apoyo a la inhabilitación electoral, de los principales candidatos de la oposición democràtica a gobernaciones y alcaldías.
El Jefe Màximo le ordenò al contralor Russian que inhabilitarà a los candidatos opositores con mayor opciòn, el sumiso funcionario cumpliò la orden violando sin recato los artìculos 7 y 42, de la Constitución que el propio Chàvez hizo aprobar.
La Carta Magna establece sin margen de dudas, que sòlo el poder judicial, previa sentencia firme, puede inhabilitar, es decir suspender derechos como los electorales, a los ciudadanos. Ni el Contralor ni ningún otro funcionario està facultado para ese tipò de decisiones.
Pero las jinetas, volàndose a la torera la legalidad que nominalmente representan, han salido a defender el disparate jurìdico y polìtico del Contralor, porque ellas en verdad no son defensoras de la juridicidad y de los derechos de los ciudadanos, sino abogadas de los caprichos del caudillo.
En su borrachera de poder, las cuatro jinetas que actùan en pelotón de cinco, no se han percatado de que ellas son pasajeras del Titanic del neocomunismo. Que ellas siguen perpetrando delitos sin darse cuenta que ese inevitable tèmpano del futuro, muy pronto las alcanzarà.
Y entonces ellas, que persiguieron y enjuiciaron con saña, seràn juzgadas con justicia y no les arriendo la ganancia.
jalexisortiz@hotmail.com
Por Alexis Ortiz.
Asì como eran cuatro los tres mosqueteros de Alejandro Dumas, son cinco las cuatro jinetas del Apocalipsis venezolano:
Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral; Luisa Ortega Dìaz, Fiscal General de la Repùblica; Gabriela Ramìrez Pèrez, titular de la Defensorìa del Pueblo; Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia; y, Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional.
Cualquiera podìa esperar que la condiciòn femenina de estas encumbradas burócratas del chavismo, las harìa màs compasivas, respetuosas de la institucionalidad y de los derechos humanos. Pero no, las jinetas han demostrado tanta o màs obsecuencia con Chàvez, el caudillo que las manda, y tanto desapego a la legalidad, como sus antecesores masculinos:
Jorge Rodríguez (pluriperito en fraudes electorales), Isaìas Rodríguez (campeòn mundial del rastacuerismo jurìdico), Germàn Mundaraìn (abogadito complaciente con el Jefe Màximo), Omar Mora tambièn conocido como “Morronga” (picapleitos sin más credencial que la obediencia al caudillo) y William Lara (un delicado adulante).
Los mèritos de estas mujeres para llegar a sus puestos, son màs que inexistentes. Tibisay Lucena, no pasaba de ser una funcionaria dócil y dispuesta a avalar fraudes; Luisa Ortega Dìaz, se ganò el favor del caudillo cuando se ocupò personalmente de tejer los expedientes falsos contra los comisarios, Simonovis, Vivas y Forero; la Ramírez Pèrez, no pasaba de ser una anodina recadera de su antecesor; la Morales, està allì porque no se atreve a llevarle la contraria al Jefe Màximo; y la Flores, porque es un còmodo instrumento del caudillo para cualquier agresión a los adversarios.
Las jinetas del apocalipsis venezolano, precisamente porque su funciòn es la de espada flamìgera del Amo, se han convertido en las màs ruidosas voces de apoyo a la inhabilitación electoral, de los principales candidatos de la oposición democràtica a gobernaciones y alcaldías.
El Jefe Màximo le ordenò al contralor Russian que inhabilitarà a los candidatos opositores con mayor opciòn, el sumiso funcionario cumpliò la orden violando sin recato los artìculos 7 y 42, de la Constitución que el propio Chàvez hizo aprobar.
La Carta Magna establece sin margen de dudas, que sòlo el poder judicial, previa sentencia firme, puede inhabilitar, es decir suspender derechos como los electorales, a los ciudadanos. Ni el Contralor ni ningún otro funcionario està facultado para ese tipò de decisiones.
Pero las jinetas, volàndose a la torera la legalidad que nominalmente representan, han salido a defender el disparate jurìdico y polìtico del Contralor, porque ellas en verdad no son defensoras de la juridicidad y de los derechos de los ciudadanos, sino abogadas de los caprichos del caudillo.
En su borrachera de poder, las cuatro jinetas que actùan en pelotón de cinco, no se han percatado de que ellas son pasajeras del Titanic del neocomunismo. Que ellas siguen perpetrando delitos sin darse cuenta que ese inevitable tèmpano del futuro, muy pronto las alcanzarà.
Y entonces ellas, que persiguieron y enjuiciaron con saña, seràn juzgadas con justicia y no les arriendo la ganancia.
jalexisortiz@hotmail.com